Tercer día
Era la noche más calurosa del año, mi día fue pesado, todas las reuniones planeadas fueron canceladas y había perdido mi anillo favorito, cuando llegué a casa lo único que queria era dormir, mientras el sólo queria pelear. Dentro de las últimas semanas su neurosis me estaba consumiendo; yo sólo deseaba estar en silencio unos segundos, comer y dormir hasta el otro día, creo que en su pequeño cerebro esto era muy complicado de entender.
Llegué a casa y él estaba allí,esperandome, sentado en el sofá; lo miré y sonreí por ser educada, luego dije -Hola- pensé que almenos me miraria, pero no lo hizó, asi que me fui directo al el dormitorio, me encerré para cambiarme,me tocó la puerta como si toda la casa estuviera en llamas, abrí con ganas de gritar, pero no lo hice, preferia la herida del silencio que un grito suicida, cuando entró lo único que dijo fue -sé que lo viste de nuevo- respondí luego de varios segundos en silencio - ¿a quién?-… -ólvidalo ya no quiero hablar de eso-murmuró.
No queria darle importacia a su inseguridad, me dormí y luego de un rato sentí que el jugaba con mis piernas, pero estaba tan cansada que no podia abrir mis ojos… él siguio con sus juegos, experimente como hundia sus dedos en mi vientre, en pocos segundos todo se torno violento, sus dedos tocaban mis huesos así que le pedi que parara metiendo mi mano en sus costillas, yo podia percibir su dolor, el insistia, empecé a patear, empujaba con mis piernas su pecho, pero el dolor era cada vez mas intenso,no podia gritar, mis labios estaban sellados, sentí sus manos en mi cuello y el aire me empezaba a faltar, yo no entendia por que lo hacía, de mi salió el grito más alarmante, cuando abri mis ojos el estaba del otro lado de la habitación cerca de la ventana, mi grito no lo afecto,- al parecer tampoco puedes dormir-me dijo mirando hacia la calle, -soñe que me estabas matando- dije llorando,-tu y tus sueños raros, sabes que no soy capaz de eso- contestó con absoluta serenidad.
Lo sé, ven acuestate a mi lado, delimita con tu dedo índice mi cuerpo con todas sus murallas, tambien cuenta mis lunares y graba en ellos tu nombre. Es lindo cuando el amor existe… ¿lo ves? hundete aquí, sintamos las pieles desnudas, no hay de que avergonzarnos, ¿lo sientes? he detallado tu mirada y se que aún estas para mi.